miércoles, 5 de diciembre de 2012

4.

16:30, Manel y yo habíamos quedado para hablar de todo lo que nos estaba pasando, no llegamos a ningún acuerdo, no podíamos, estábamos demasiado molestos, no fuimos capaces de decirnos algo coherente el uno al otro, los dos somos muy cabezotas, pero yo no soy la que tiene que pedir perdón, es el, que no entiende lo que es que una chica llore.
Hablé con Carlota del tema, me dijo que pasara, que ya se nos pasaría a los dos, me fui a casa, empezaba a oscurecer, eran las ocho y las calles no eran normales, estaban diferentes, eché a andar, me quedaba un largo camino.
Era una tarde siniestra, caía la noche y yo iba por una callejón muy oscuro hacia mi casa, pasados unos minutos oscureció. Estaba sola por la calle, se podía oír el viento rozando con los pequeños pinchos de los desperfectos de las oscuras calles en Chilches, callejones de mi pueblo, oscuros, sin farolas, con escasos coches. Llevo doce años viviendo allí, nunca ha pasado nada.
De repente de entre las sombras vi algo, algo que me espeluznaba, nunca había visto nada igual. Me llamaba, pronunciaba mi nombre lentamente y con una voz clara y a la vez espesa, muy espesa. Había telarañas entre las rejas de las abandonadas casas, en una de ellas, había una piel de serpiente, acompañada de una cabeza de jabalí que se podía divisar en el salón desde la calle. La cosa iba encapuchada, con una larga túnica que arrastraba unos diez centímetros, era oscuro, no se le veía la cara, ni las manos, ni los pies, sentía terror, no me salía la voz, lentamente se me acercaba, tanto que casi no se notaba, cada vez decía mi nombre una octava mas alto, y más alto, y se acercaba, yo empecé a caminar hacia atrás, cada vez con más ligereza. Estaban todas las farolas apagadas una hacía flashes al principio de la calle, estos causaban una sensación terrorífica, ya que hacían que cada segundo eso se acercara un milímetro más a mi. No era una voz conocida, para nada, era ronca y cuanto más gritaba me costaba más entender que pronunciaba ''Helena'', lo hacía muy cuidadosamente. No sé de que me podía conocer, pero yo no le reconocía, yo corría, y corría, y él andaba detrás de mi, sin parar de gritar mi nombre, yo tenía mucho miedo, sudaba, buscaba mi móvil para llamar a alguien. De repente miré para atrás, y detrás de él había una fila de clones suyos, eran todo iguales, andaban a la vez, hablaban a la vez, parecía una sola voz, eran como treinta. De repente las farolas empezaron a parpadear a la vez, era todo muy siniestro, yo no paraba de correr, llegué a una cuesta arriba de 800 metros, lo vi todo imposible, me vi muerta. Lo primero que pensé fue: Manel. Sé que estamos peleados, pero también sé que en el fondo le importo, algo. Yo estaba aterrorizada, no podía más, intenté pedir ayuda, pequeñas lagrimas caían de mis ojos, no me salía la voz, empecé a subir la cuesta muy rápidamente.

lunes, 3 de diciembre de 2012

3.

Estoy llorando, hoy he hablado con Carlota y me ha dicho que estuvo hablando con Manel y que el dice que no me va a pedir perdón. Me ha entrado un escalofrío, un vacío en el pecho, un nudo en la garganta, todas las mariposas que quedaban en mi estómago han muerto, para siempre. Ya no hay marcha atrás, hice bien en decirle las cosas claras, dice que me enfado por tonterías, que parezco una niña chica. ¿En serio? Esto ya me colma, no puedo más, no puedo dejar que mis ojos sigan desbordándose de esta manera, tengo que parar esto sea como sea. Me voy a conectar al chat, a ver si está conectado, creo que le voy a decir que si no me piensa pedir perdón, que al menos tenga la mínima educación de despedirse de mi, creo que sería lo correcto. Por otra parte, siempre soy yo la que se arrastra, nunca, lo que se dice nunca, en tres años, ha sido él quien ha pedido perdón, siempre soy yo la que se va arrastrando diciéndole que lo siento mucho, que soy tonta y tal. Llevo unos días planteándome si hablarle o no, por una parte creo que quiero hacerlo, le quiero y me duele que estemos así, pero por otra quiero que esta vez sea el quien se de cuenta de lo que se pierde, pero como no, sé que el no va hacer eso, el nunca va a reconocer que hace algo mal, y lo peor es que tengo que ser yo la que se enamora del gilipollas, olé yo.

Noe y yo cada día estamos mas unidas, la quiero muchísimo, pero por otra parte, Carlota, Marina y Cristina  cada día están mas bordes, hoy Cristina ha vuelto al instituto después de una semana sin venir y parecía como si yo existiera, están muy distantes conmigo, lo malo que tienen ellas es que si les molesta algo no lo dicen, se lo callan hasta que yo me harto de que estén bordes y me lo dicen, ahí es cuando me cabreo con ellas y les lloro a Jose y a Noe.

Entro a Twitter, Manel está tuiteando, supongo que también estará en el chat de tuenti. No carga la página, necesito hablar con el, muy seriamente, todavía no tengo claro si le voy a decir ''Hola'' o si le voy a saltar directamente con un ''No te vas a disculpar, ¿no? Entiendo''. Estoy muy rayada, hoy he llegado a mi casa blanca, no podía dejar de pensar en todo lo que me dijo Carlota, le quiero demasiado, tengo que olvidarle ya, no puedo seguir así, no puedo.

Hablé el otro día con Rocío, es una amiga de Sabinillas, y me preguntó que si en la quedada anterior yo me iba a liar con Alex, le dije que no, que nada. Cuando llegué a mi casa, muy rayada, me puse a pensar, y le mentí, estuve todo el rato tonteando con el, y el no es tonto, me seguía el royo, estábamos ya haciendo amistades buenas y me tuve que ir. Le conté toda la historia a Rocío, y ella me dijo que si el iba a la próxima que lo intentara, yo no sé, es dentro de dos semanas y yo posiblemente siga enfada con Manel, así que a ver lo que pasa, tampoco espero mucho, no nos vemos desde mitades de Septiembre, posiblemente él ya se haya olvidado de que yo existo. Da igual, yo no puedo seguir detrás de Manel, esto me está matando.

Voy a estudiar, la semana que viene la tengo llena de exámenes y no quiero suspender.